domingo, 12 de junio de 2016

¿Como comprender mejor un texto?



Si eres estudiante universitario, probablemente estás rodeado de una enorme cantidad y variedad de textos, que necesitas leer y comprender en profundidad para aprender bien, responder tus evaluaciones y realizar buenos ensayos o monografías.


                                           


Si has buscado información sobre estrategias para leer, es posible que hayas encontrado múltiples sugerencias y no sepas por dónde empezar. En este artículo, encontrarás algunos consejos que podrán ayudarte a organizarte, leer bien y comprender de mejor manera los distintos tipos de textos que necesitas estudiar.


Lo primero que necesitas saber, es que para una buena capacidad de comprensión lectora, necesitas practicar regularmente, motivo por el cual te sugiero que leas tantos libros y textos como puedas. Los expertos en el tema recomiendan que ojalá puedas leer al menos media hora diariamente, para que vayas acostumbrándote y puedas practicar.


Es importante que comiences a leer material que sea sencillo e interesante para ti, que tenga un vocabulario con el cual estés familiarizado, e ideas que puedas comprender sin tener que realizar un mayor esfuerzo. Puedes leer libros biográficos, de aventuras, de ciencia ficción, obras de teatro, poesía o cualquier otro material que te interese.


                               

Con el tiempo, empieza a leer material que te parezca más complejo o difícil, y cada vez que reconozcas progresos, avanza al siguiente nivel de dificultad. Puedes comenzar a leer noticias, revistas, temas de actualidad política, económica, histórica, etc. Y apenas puedas, anda enfocándote en leer artículos relacionados con tu carrera y tu campo de especialización.


Lo importante es que vayas comprendiendo lo que vas leyendo. Te recomiendo que a medida que lees cada párrafo, vayas haciéndote preguntas que te permitan encontrar las ideas principales. Puedes empezar convirtiendo los títulos y subtítulos en preguntas que capten tu atención, para motivarte a encontrar las respuestas que da el autor de cada texto, así irás concentrándote en la lectura y comprendiendo de mejor modo las ideas expuestas.


Es necesario que seas un lector activo y comprometido, que vayas buscando el significado de las ideas expuestas por el autor. Es importante que puedas reconocer qué significado tienen esas ideas para el autor que las expone, para ti, para tu profesor, para quienes critican al autor, etc. Te ayudará leer los prefacios y prólogos de los libros, así como las críticas y comentarios realizados por otros autores sobre el libro que estés leyendo.


Antes de comenzar a leer un texto, define claramente cuál será tu propósito, por qué o para qué estás leyendo ese texto, y evalúa su nivel de dificultad. Así podrás realizar una lectura eficiente, es distinto cuando uno lee para estudiar para una prueba, a cuando lee para buscar información, o para realizar un ensayo crítico, cada una de esas actividades requiere distintos niveles de trabajo y comprensión lectora. Al definir bien tu propósito, utilizarás de manera más adecuada el tiempo disponible. Obviamente necesitarás dedicar más tiempo a los textos más complejos que lees para rendir las pruebas o exámenes finales de una asignatura.


Luego, intenta descubrir cuál es el estilo de escritura que utiliza el autor del texto, buscando las ideas principales y cómo las desarrolla. ¿Escribe de lo general a lo particular?, ¿de lo particular a lo general?, ¿sigue un criterio temporal o cronológico, estableciendo distintas fechas?, ¿tiene un estilo personal?, etc. Al descubrir los distintos estilos de escritura de los autores y al ir acostumbrándote a todos ellos, verás cómo aumentará tu capacidad de comprensión.


Recuerda leer en silencio, pensando en el significado del texto que vas leyendo, sin vocalizar (decir en voz alta las palabras), así aumentará tu velocidad lectora. Y es fundamental que puedas leer en un lugar apropiado, sin distracciones ni ruidos que te desconcentren. Puedes leer en una biblioteca o en el living de tu casa, si está desocupado.


A medida que mejore tu capacidad de comprensión, podrás ir aumentando los desafíos, e intentar leer tan rápido como puedas, sin arriesgar tu comprensión. Por ejemplo, realiza el ejercicio de leer como si fueras a rendir una prueba en 10 minutos más y no hubieras estudiado antes, te ayudará a aumentar tu velocidad y capacidad de comprensión lectora.

                             


Aprovecha cada oportunidad para ir mejorando tu vocabulario, cada vez que no comprendas una palabra o concepto, busca inmediatamente su significado en un diccionario, y así irás ampliando tu vocabulario, y por lo tanto, mejorando tu capacidad de comprensión de textos.


A medida que vayas leyendo, anda chequeando cómo va tu comprensión, ¿estás entendiendo las ideas principales y las secundarias?, ¿cuáles ideas son más importantes de cada párrafo y del texto en general?, ¿qué ejemplos te ayudan a comprender mejor la materia?, si tu fueras a hacer una prueba sobre este textos, ¿qué preguntas realizarías? Al ir respondiendo estas preguntas, estarás repasando los contenidos que necesitas aprender, lo que te permitirá clarificar tu comprensión y te ayudará a retener mejor las ideas en tu mente y memoria.


Recuerda que mientras más libros o textos leas, tendrás más posibilidades de aumentar tus conocimientos y mejorar tu capacidad de comprensión lectora. La velocidad de la lectura, dependerá de cuántos detalles necesites recordar y del tipo de texto que leas. Mientras más complejo el texto y más detalles necesites recordar, más lenta debiera ser tu velocidad de lectura, y viceversa.


Recuerda practicar con constancia, esfuerzo y persistencia, ya que no existen recetas mágicas para mejorar. Practica diariamente, con paciencia, tolerancia a la frustración y fuerza de voluntad, utilizando tu motivación, aplicando estos consejos, y de a poco notarás cómo irás leyendo de manera más eficiente y productiva, entendiendo distintos tipos de textos y aprendiendo nuevas cosas a partir de cada uno de ellos.


Fuente : artículo del Centro de Asesoramiento de la Universidad de Minnesota (University Counseling & Consulting Services).

Mapas Mentales


Si bien el uso de gráficos radiales con una imagen central como mapas viene de hace mucho tiempo, el escritor británico de obras de psicología Tony Buzan se atribuye la invención de los mapas mentales. Argumenta que los diagramas “tradicionales" requieren que el lector asimile la información de izquierda a derecha y de arriba abajo; mientras que lo natural para el cerebro es explorar toda la página sin un patrón lineal definido. El señor Buzan también se basa en los hemisferios cerebrales para proponer los mapas mentales como la herramienta más válida a la hora de expresar ideas de forma visual.

Los mapas mentales son un método muy eficaz para extraer y memorizar información. Es una forma lógica y creativa de tomar notas y expresar ideas que consiste, literalmente, en cartografiar sus reflexiones sobre un tema.
                                       
                                         
Todos los mapas mentales tienen elementos comunes. Cuentan con una estructura orgánica radial a partir de un núcleo en el que se usan líneas, símbolos, palabras, colores e imágenes para ilustrar conceptos sencillos y lógicos. Permiten convertir largas y aburridas listas de datos en coloridos diagramas, fáciles de memorizar y perfectamente organizados que funcionan del mismo modo natural que el cerebro humano

















Poseen 5 características fundamentales:
 
La idea, el asunto o el enfoque principal se simboliza en una imagen central.
  • Los temas principales irradian de la imagen central como “bifurcaciones”.
  • Las bifurcaciones incluyen una imagen o palabra clave dibujada o impresa en su línea asociada.
  • Los temas de menor importancia se representan como “ramas” de la bifurcación oportuna.
  • Las divisiones o ramificaciones forman una estructura de nodos conectados. 

Estos mapas, son muy útiles al momento de estudiar, ya que resumen y ordenan la materia y los contenidos de tal modo en el que nuestro cerebro puede entenderlos y analizarlos de mejor manera, y así poder aprender de una manera más efectiva.









¿Como estudiar matematicas?

 1. Práctica, Práctica y Más Práctica

Es imposible aprender matemáticas leyendo y escuchando. Para aprender matemáticas hay que ponerse el mono de trabajo y lanzarse a hacer ejercicios matemáticos. Cuanto más practiques, mejor. Cada ejercicio tiene sus particularidades y es importante haber realizado el máximo número de ejercicios posibles antes de enfrentarnos al examen. Este punto es el más importante de todos y la base del resto de técnicas para estudiar matemáticas de esta lista.

2. Revisa los Errores

Cuando estés practicando con ejercicios, es muy importante que compruebes los resultados y, más importante aún, que te detengas en la parte que has fallado y examines el proceso en detalle hasta asimilarlo. De nada sirve comparar resultados si no sabes en qué te has equivocado. Por eso es conveniente que tengas unos buenos apuntes con problemas resueltos. De esta manera, evitarás cometer los mismos fallos en el futuro. También es recomendable apuntar todos tus fallos y repasarlos repetidamente antes del examen.

3. Domina los Conceptos Clave

¡No intentes aprenderte los problemas de memoria! Los problemas matemáticos pueden tener miles de variantes y particularidades, por lo que es inútil aprendernos problemas de memoria sin entenderlos. Es cambio, es mucho más efectivo dominar los conceptos importantes y el proceso de resolución de los problemas.
Recuerda que las Matemáticas son una asignatura secuencial, por lo que es importante asentar una base firme dominando los conceptos clave y teniendo claras las fórmulas matemáticas esenciales.

4. Consulta tus Dudas 

 Despejar todas las dudas que tengas en la resolución de un problema ,por tanto, puede ser buena idea estudiar junto a algún compañero con el que consultar dudas y trabajar juntos en problemas más complejos. Asimismo, recuerda plantearle al profesor las dudas que tengas, ya sea en clase o en una tutoría.


5. Crea un Ambiente de Estudio sin Distracciones

Un ambiente de estudio adecuado y libre de distracciones puede ser el factor determinante para conseguir resolver ecuaciones o problemas de geometría, álgebra o trigonometría complejos.

6. Crea un Diccionario Matemático

La asignatura de matemáticas tiene una jerga específica con muchas vocabulario propio. Te sugerimos que crees unos apuntes o fichas de estudio con todos los conceptos que vas aprendiendo y su significado, para que puedas consultarlos en cualquier momento y no te sientas perdido.
 

7. Aplica Problemas al Mundo Real

En la medida de lo posible, intenta aplicar los ejercicios al mundo real. Las matemáticas pueden ser una materia muy abstracta en algunas ocasiones, por lo que mirar su aplicación práctica puede ayudarte a cambiar tu perspectiva sobre ella y asimilarla de manera diferente.



 Por último, si, pese a haber aplicado todos estos consejos, el problema del examen te suena a chino, al menos sé creativo

sábado, 11 de junio de 2016

Recomendaciones de cómo estudiar





1. Evitar los atracones de un día. En su lugar, planificar sesiones de estudio más cortas durante varios días

Las investigaciones demuestran que es mucho más eficaz realizar sesiones de estudio más cortas, de unos 20-30 minutos, a lo largo de varias semanas, que estudiar seguido durante horas en un mismo día o unos cuantos días.
2. Evitar estudiar por las noches y fijar unas horas del día concretas para las sesiones de estudio

Los estudios científicos han demostrado que las sesiones de estudio prolongadas durante la noche afectan negativamente a nuestro razonamiento y memoria y los efectos pueden durar ¡hasta 4 días! En cambio, si en su lugar establecemos unos horarios de estudio específicos a lo largo del día o la semana, estaremos creando una rutina de aprendizaje y a medida que nuestro cerebro se acostumbre a aprender en esos momentos, nos será cada vez más fácil estudiar.
3. Fijar metas u objetivos específicos para cada sesión

En lugar de estudiar de forma aleatoria, es mejor elegir un tema concreto y centrarse en él hasta entenderlo a la perfección. ¿Cómo sabemos cuando estamos listos para pasar a otro tema? Muy fácil. Basta con tratar de explicar a alguien el tema de forma sencilla. Si lo conseguimos, podemos pasar al siguiente tema; de lo contrario, significa que todavía no lo hemos entendido o asimilado lo suficiente.
4. Hacer fichas esquemáticas con la información principal de lo que hemos estudiado



En lugar de pasarnos horas subrayando libros y releyendo una y otra vez los apuntes, resulta mucho más práctico hacer unas fichas esquemáticas durante la primera lectura. Posteriormente, podremos revisarlas en las horas de estudio o en cualquier otro momento del día mientras esperamos en la parada del autobús o en la consulta del médico, etc. De ese modo, iremos mejorando poco a poco nuestra comprensión de cada tema y nos será más fácil identificar los conceptos clave y relacionarlos entre sí. Además, también podremos consultarlas poco antes del examen, a modo de último repaso. Los post-it de colores son muy interesantes para esto.


5. Estudiar cada tema como si tuvieramos que dar una clase sobre él


Como parte de un estudio se pidió a un grupo de estudiantes que estudiaran un tema. A una mitad se les dijo que después deberían realizar un examen, mientras que a la otra mitad se les dijo que tendrían que explicar el tema a otros estudiantes. El resultado fue que estos últimos mostraron una mayor comprensión de los puntos principales. Básicamente, cuando nos preparamos para enseñar, nuestro cerebro organiza la información de forma diferente, como parte de una estructura más lógica y coherente.
6. Practicar, practicar, practicar... y volver a practicar una y otra vez

La práctica lo es todo. No basta solo con estudiar, además, debemos hacer ejercicios y cuestionarios relacionados. Esos ejercicios no solo ponen a prueba a nuestro cerebro en situación, sino que una vez corregidos, nos servirán para identificar posibles errores y lagunas de conocimiento. En caso de pruebas cronometradas la práctica también nos ayudará adaptarnos a los tiempos.  Además, los estudios han demostrado que la práctica mejora nuestra confianza y, con ella, nuestro rendimiento.
7. Tener un lugar de estudio fijo y adecuado


Todos los estudios indican que lo mejor es tener un lugar de estudio fijo en el que tengamos a mano todo lo que podamos necesitar, en lugar de estar cambiando de sitio cada día. Al igual que los horarios establecidos estudiar siempre en el mismo sitio ayuda a nuestro cerebro a crear una rutina de estudio asociada a ese lugar, de forma que cada vez nos será más fácil estudiar en él.
8. No llevar el teléfono móvil al lugar de estudio


Cada vez es más habitual ver a gente estudiando con el móvil a su lado sobre la mesa. ¡No lo hagas! Los mensajes y otras notificaciones que recibimos en los móviles son uno de los mayores elementos de distracción hoy en día a la hora de estudiar o de hacer cualquier otra cosa. Es muy importante guardar el móvil y ponerlo en silencio cuando vayamos a estudiar; o mejor, dejarlo en otra parte de la casa para evitar la tentación de mirar a cada rato si hemos recibido algo.


9. No escuchar música mientras estudiamos


Aunque algunos estudios parecen indicar que escuchar música clásica puede aumentar nuestra concentración, otro estudio reciente ha demostrado que estudiar con un sonido rítmico de fondo puede dificultar la concentración y que los que estudian sin música obtienen mejores resultados.


Fuente:

http://fluidos.eia.edu.co/lecturas/metodomf.html